Nóriko Pon — huellas de sus viajes

Kazuyoshi Inagaki

 

Nóriko Pon nació en 1944 en la provincia más norte del Japón, Hokkaido, en la ciudad de Muroran, famosa por su industria siderúrgica.

Ya de pequeñita, Pon nos cuenta que su primera maestra fue la naturaleza de la costa cercana de Itanki. Mucho más despues, deseando hacerse periodista, atendió a la universidad en Kyoto, pero, come en ese tiempo hubo muchos disturbios universitarios, la desilusionada Pon dejó de atender.

Como le pasará muchas vezes, durante ese tiempo ocurrió un encuentro completamente inesperado y cual cambió el rumbo de su vida.

En 1968, por casualidad vió unas obras cerámicas del maestro Moto Kato del horno Miyano en la ciudad de Seto. A Pon le impresionó muchísimo, y imediátamente se presentó al maesro Kato como estudiante. Él la rechazó bruscamente, pero sin darse por vencida se aprendizió a otro horno en Tanba, cerca de Kyoto. Allí vivió en el mismo taller, haciendose útil con cualquier tarea que se necesitaba hacer, en particular, fabricando floreros. Gracias a este trabajo duro, Pon se desarrolló su fuerza y su confianza en si mismá como ceramista.

Reuniendo de nuevo todas sus pertenencias en dos cajas de cartón, las envió al horno Miyano y otra vez se presentó a la puerta del maestro Kato. Esta vez, le saludó con una sonrisa, y le permitió enrollarse y empezar su aprendizio propio en la arte de la cerámica.

Pasaron cuatros años cuando, sentiendose a un punto muerto, Pon otra vez cambió de local para encontrarse a sí misma – esta vez a América.

A lo primero no produjo cualquier obra, decidiendo en vez que para ser vera artista habría que primero desarrollarse como ser humano. Así comenzió el viaje que, por fin, la trayó a México.

Allá, bajo un sol cuya dulce luz hace suave tanto la tierra como el corazón de la gente, empezó a desarrollarse tranquilamente.

La vida rica y serena de la cultura indígena, imbuida con la magia de sus dioses, espíritus y diablos, dejó a Pon completamente impresionada. Tal que, despues de matricularse en 1974 en la Universidad de Arte en Esmeralda, en 1977 comenzió a vivir en un pueblo indígeno al sur de Oaxaca, y finálmente, en 1980, tomó posición como principal enseñanta de cerámica en el  departamento de bellas artes de la Universidad Benito Juárez, enseñando la técnica de la cerámica japonesa.

Y otra vez otro encuentro inesperado y decisivo para su vida, esta vez en México.

Erá durante este tiempo que Pon se enamoró del color caracol de los telares mixteca. Se enfocó solamente en sus amistades mixtecas y en ese color tan misterioso, con el deseo de algún día establecer un museo para presentar y conservar tanto las creaciones hechas de este color como la cultura indígena que las produció, y, tambien, para presentar las obras cerámicas hechas por ella misma bajo la influencia del color caracol. En particular, Pon reconoce agradecidamente todo lo que ella debe como artista a sus estudiantes y sus culturas indigenas cualles ellos conservan.

En 1985, el tiempo del gran temblor en México, Nóriko regresó al Japón. Pero México sigue siendo su otra casa y su fuente de vitalidad como ceramista.

Ya en el Japón vivió en varios sitios, siguiendo desarrollando su arte hasta que en 1986 se estableció en Ishigaki (Okinawa), lugar que le recordaba de la naturaleza de México. Allí en Ishigaki construyó un horno Yaeyama-Miyano donde produció murales de cerámica para varios sitios, incluyendo un jardín de la infancia, una escuela, un término de puerto y una librería. Y en todas sus creaciones Pon incluye no solamente el barro del mismo local pero tambien la historia y cultura local, de esta manera dando gracias a la tierra por sostenernos.

A los niños del jardin de la infancia, por ejemplo, siempre les gusta tocar el mural. A otra gente esto les parece raro, pero no a Pon. Ella dice que los niños sienten la energía que la tierra transmite, y saben que el corazón y el mural se encuentran alegres al estar juntos. Añade también que amasar el barro o jugar con el fango son la misma cosa que jugar con la tierra. En ambas actividades, las manos sienten la energía de la tierra, e igualmante la tierra siente la fuerza de las manos. La tierra, nos dice Pon, tiene un poder atrayente para la gente.

Cuando sus padres murieron, Pon pensó sobré el significado de su vida. A la misma vez, el pueblo de Yubari, famoso por su industria de carbón, le encargó una obra hecha de carbon y esquisto. Al visitarlo, le gustó la naturaleza de esa área, puesto que, en 1993 en una de las minas de carbón ya no en función, abrió un horno llamado Yubari-Miyano. Allí produció bastantes piezas, por ejemplo, un monumento hecho de esquito para una posada, un mural cerámico para el baño publico de Yuparo, y el troféo presentado para el Festival de Cínema Internacional de Yubari.

Durante este tiempo Pon creó tambien varias otras obras. Para las oficinas en Muroran de NHK, la emisora nacional de televisión y radio, ella creó un mural cerámico nombrado "Zócalo mu" este mural popularizó de nuevo el interés en ese tipo de cerámica. Para nosotros mismos aquí en Ebetsu, cuando al faltarnos suficiente espacio en nuestro centro de cerámica y Pon nos estaba visitando para estudiar el ladrillo hecho de arcilla, ella, como regalo de Navidades, les hizo a los niños de nuestro centro una obra de ladrillos de arcilla llamada "La banda silvestre de música". En ese tiempo, la idea de usar los ladrillos de arcilla para crear obras cerámicas era una cosa completamente nueva, y por eso presentamos esta exhibición en Ebetsu.

En 1998, Pon abrió el horno Pon-Miyano en Shimizu (Tokachi). El nombre "Pon" es un seudónimo artístico que quiere decir "pequeñita y simpática" en la lengua de los áinu (una cultura indígena del norte del Japón). El horno está directamente en frente dos escuelas, una de primária y otra para niños de mente lenta llamada Asahiyama-gakuen. Pon dice que las voces y las formas de los niños forman parte del paisaje natural. Además de enseñar cerámica a los estudiantes de Asahiyama-gakuen y del instituto de segunda enseñanza de Shimizu, en 1999 Nóriko produció murales de tema de hadas para el "Salón Freude" del baño publico de Shimizu y para el portal de Asahiyama-gakuen.

Finalmente, ahora en el año 2000, Pon ha producido murales para el Hospital TAO México y para la Escuela de Arte MOA en Toluca. Además, despues de esta exhibición ella continuará sus viajes en México para acabar otro mural, para parir a más de sus queridos hijitos de barro, y para descubrir aún más de sus paisajes.

(Ebetsu, Centro Artístico de Cerámica)

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